Hola a todos,
En ocasiones especiales recuerdo mi lugar virtual, mi blog, donde puedo tirar unas cuantas palabras y no preocuparme por límites de caracteres o por fraseos particulares que me limiten a oraciones astutas o a comentarios complacientes. También sé que hay mucha gente esperando mis valiosas contribuciones al universo virtual, así que es bueno volver de vez en cuando a contar algunas cosas.
Estando aquí en Valdivia, en el Hostel Bosque Nativo (pasando el aviso), y en el comienzo del último día del año 2011, quise sentarme a escribir unas cuantas oraciones con ideas y pensamientos sobre el año que se va, al mismo tiempo que pretendo recibir el año que viene de la mejor manera posible. Espero que puedan servir de algo.
Para mí, el 2011 fue un año muy bueno. Básicamente, comenzaron a sembrarse las semillas de (por lo menos) los cinco años que vendrán, principalmente en materia académica. Sin embargo, es imposible descartar que varias otras materias (y citando a un familiar quien alguna vez me escribió una carta deseándome lo mejor en todas las aristas de mi vida: "incluso aquella") se vean remecidas por este nuevo escenario. Ojalá el 2012 consolide todo el trabajo realizado, y pueda cumplir lo que me propuse.
En el trabajo, tuve la enorme suerte de nunca estar cesante, y mantuve mi trabajo en el PNUD, donde ya estoy desde agosto de 2009. Espero pueda ver los frutos de mi trabajo en la primera mitad de 2012, con el lanzamiento (con bombos y platillos) del informe de la Auditoría a la Democracia (pasando otro avisito). Esto también lo deseo para llevarme el libro que publiquemos bajo el brazo, el cual quiero mostrar muy orgulloso en mi próximo destino (el cual está aun por definir).
En el amor, nada. Para que este párrafo no sea tan corto, diré además que en salud anduvo todo bien, y que espero cuidarme más y volver a jugar basketball (al mismo tiempo que espero aumentar mis partidos de fútbol) en el corto plazo. Como he sido licencioso en mis vacaciones, también espero bajar la ponchera y ponerme serio para lo que se viene.
Como en todo, es claro que no todo es miel sobre hojuelas. En uno de los aspectos negativos del año, lamenté la pérdida de mis dos abuelos paternos, quienes fallecieron separados por cinco meses. Con esto, no me quedan más antepasados que mi mamá, y eso en realidad te hace pensar. Quiero a mi mamá por harto tiempo más conmigo.
Habiendo hecho un mini recuento del año, hay que decir que el 2012 lo recibo de todas maneras con los brazos abiertos, incluso si el mundo se acaba. De partida, porque es imposible que siga siendo 2011, por muy buen año que éste haya sido; y también porque hay que ponerle el pecho (o como dicen por ahí, loh peshoh) a la bala. A pesar de todo lo que haya ocurrido en este año, bueno o malo, tenemos que levantar los espíritus y recibir al año que viene con la mejor de las caras, siempre esperando que las próximas 52 semanas que vamos a vivir no sean ni las últimas, y que sean un poco mejores que las 52 que estamos dejando atrás.
Como deseos o determinaciones de año nuevo, tengo principalmente el seguir aprendiendo de la vida y ojalá seguir rodeándome de buena gente, a la vez que debo seguir tratando de ser lo mejor posible con dicha gente. Haya tenido los resultados que sea en el pasado, hay que continuar en la senda por la que uno cree es la correcta. Afortunadamente, la mayoría de las cosas han probado que el camino que estoy tomando ha sido mayoritariamente acertado.
Muchas felicidades a todos, y espero verlos contentos y satisfechos en el 2012. Pero de partida, simplemente espero verlos. Y por supuesto, también leerlos, en los cientos de comentarios que me van a dejar.
Feliz 2012!








